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Yoga y Endurance: La Correlación entre el Yin y el Yang

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Yoga y Endurance: La Correlación entre el Yin y el Yang

“El yoga existe en el mundo porque todo está conectado.” – T.K.V. Desikachar

Hace unos años, siendo parte de la directiva de la Fundación Triatlón para Todos, llevamos a cabo un evento que se llamó Aguas Abiertas a Fondo. Básicamente nos concentramos en producir un taller teórico-práctico de natación en aguas abiertas con los históricos de esta disciplina en Venezuela.

Una de las cosas que más me impresionó de ese evento fue una experiencia fuera del agua; una sesión de relajación dirigida por uno de nuestros ponentes. Lo realmente interesante de esa sesión fue que el facilitador utilizó técnicas psicoterapéuticas basadas en la concentración pasiva y en sensaciones físicas. Este método recibe el nombre de entrenamiento autógeno y fue desarrollado por el neurólogo alemán J.H. Schultz. Esa especie de meditación guiada, según muchos comentarios, fue de gran ayuda para muchos atletas que se estaban iniciando en esta disciplina deportiva y que tenían cierta ansiedad y angustia por la práctica de aguas abiertas que se venía al día siguiente.

Fue la primera vez que percibí la estrecha relación que podía tener un estado físico y mental de relajación (sin estrés), con el desempeño fisiológico a nivel competitivo en los deportes de resistencia. Desde entonces he tenido esa curiosidad y en esa búsqueda de conocimientos he leído sobre mindfulness, meditación, yoga y otras alternativas para controlar la ansiedad propia del deporte competitivo.

Pero para profundizar más al respecto, vamos a aprovechar la experiencia de primera mano y la colaboración de Gellytza Rodríguez; profesora de pilates y yoga, triatleta y runner con una basta experiencia en eventos de carreras de calle, carreras de montaña y triatlones; incluyendo el Ironman Fortaleza Brasil 2014 y el Ironman Lanzarote 2016.

+T: Cuéntanos Gellytza, ¿Cómo te inicias en el triatlón y cómo llegaste a complementar la faceta del yoga en tu actividad deportiva?
GR: Fíjate que yo empecé relativamente tarde. Más allá del equipo de atletismo y del vóleibol en el colegio, estuve muchos años sin hacer deporte. A los 23 años empecé a correr y en poco tiempo ya estaba participando en mis primeras carreras de calle. Recuerdo que en esos principios sufría de unos dolores horribles de rodilla. De hecho mis primeros 10K los hice en 1h09min, que era un tiempo más bien regular.

A los 24 años asistí a mi primera clase de yoga porque era algo que siempre me había llamado la atención. Esa vivencia me marcó. Hice conexión inmediata con el yoga y toda la energía que se podía sentir en el recinto. Ya a los dos meses de practicar regularmente el yoga, decidí instruirme en esta disciplina.

Paralelamente, seguí corriendo en carreras de calle porque me gustaba mucho el ambiente de este tipo de eventos. El punto es que soy extremadamente competitiva y super constante. Ciertamente estas dos cualidades son fundamentales para lograr los resultados que uno pudiese desear en determinado momento. Además, el mismo hecho de ser así me llevó a plantearme retos cada vez más interesantes y exigentes. Así que seguí intentando mejorar en lo deportivo mientras avanzaba en mi aprendizaje del yoga.

Después de las carreras de calle quise probar las carreras de montaña (trail) del antiguo circuito Gatorade. Para sorpresa mía, resultó que en este tipo de carreras tuve muchas participaciones destacadas e inclusive logré figurar entre las 3 primeras de mi categoría de todo el circuito. Por otra parte, me di cuenta que mi desempeño óptimo no era precisamente en los eventos rápidos y vertiginosos; más bien tenía mejor figuración cuando la competencia era más larga y exigente. Hoy en día pienso que esto se debe a mi fortaleza mental como producto de la práctica del yoga. 

Lo que siguió fue el reto de un ultra trail en La Guaira. Sinceramente pensé que había entrenado suficiente para eso. ¡Sufrí como no tienes idea! Calambres, calor, humedad, la altimetría. A pesar de todas esas dificultades, entré en podio. De una u otra manera el yoga siempre estuvo presente en esa carrera; para manejar el dolor y el agotamiento físico, o para visualizar la línea de meta; y ese resultado fue otra inyección de motivación.

Pasó el tiempo y seguí buscando retos más complejos y exigentes. Por eso entré en el mundo del triatlón. Aquí tuve un periodo de aprendizaje que fue interesante. Desde la parte técnica de la natación, pasando por la ejecución de las transiciones, hasta tener que entender el sistema de transmisión y cambios de una bicicleta.

Me inicié con triatlones cortos (sprint y supersprint) y a medida que iba compitiendo iba mejorando, aprendiendo y sintiéndome mejor. Participé en eventos icónicos como el Trianz en Puerto La Cruz y eventualmente decidí participar en la media distancia.

Mi primer 70.3 fue el Triatlón L en la isla de Margarita. Allí entrené con César Valera y me fue muy bien. A pesar de ser un evento extremadamente difícil por las condiciones climáticas, lo disfruté mucho y como siempre, tuve mi mejor desempeño en el segmento de la carrera donde podía aprovechar mis fortalezas.

Después decidí salir y experimentar un triatlón internacional. Hice en Florida el Miami Man que se lleva a cabo dentro de un zoológico. Allí alcancé el podio de mi categoría. Luego vinieron competencias en Puerto Rico y en el Ironman 70.3 de Miami y en otros eventos. La verdad es que esos pequeños logros y esas buenas figuraciones siempre fueron motivación y un día simplemente decidí hacer un triatlón larga distancia. La decisión fue en conjunto con un grupo de amigas triatletas y nos fuimos al Ironman Fortaleza 2014 en Brasil de la mano de Alejandro Boschian. Lo demás es historia… Finalicé 4ta de mi categoría; quedando fuera de Hawaii por un solo puesto, ya que dieron “slots” hasta el 3er lugar.

Me vine a España y participé en el Ironman de Lanzarote y seguí disfrutando del entrenamiento y de muchas carreras de montaña, de calle y algunos triatlones regionales. Además, hoy en día, el yoga es parte de mi vida laboral.

“El yoga no trata de desarrollo personal, trata de aceptación personal.” – Gurmukh Kaur Khalsa

+T: Tomando en cuenta tu experiencia deportiva, ¿Cómo percibes la relación entre el yoga y tu rendimiento? ¿Qué beneficios te aporta el yoga como atleta?
GR: El yoga y el rendimiento deportivo son dos cosas que van de la mano. Y no hablo exclusivamente de mi caso. Hay estudios al respecto (…) Además de los beneficios fisiológicos, el yoga es una fuente de meditación que te aporta autoconocimiento y otras herramientas que puedes usar para manejar y mejorar tu respiración, tu enfoque, tus pensamientos y sobre todo la relajación muscular y mental. Al final todas estas actitudes te permiten mejorar tu desempeño. Y esto aplica para cualquier tipo de personas y en todas las facetas del ser humano; el plano laboral, el familiar, etc.

A nivel competitivo, el yoga te permite desconectarte de esas sensaciones negativas que podemos experimentar el día de la competencia: miedo, ansiedad, vacío. De esta forma, vas a poder centrarte más en lo que hiciste para ese evento, en tu preparación, en los aspectos positivos de tu entrenamiento y en todo el proceso para llegar hasta allí. Vas a poder valorar mucho más toda esa experiencia. Además, esa consciencia te permite ser más realista y sincero contigo mismo; situarte en el aquí y el ahora y en los motivos que te llevan a practicar ese deporte y a participar en esa competición.

Para mí el yoga tiene que ver con cómo veo la existencia en general y de cómo vivo mi propia existencia en este plano terrenal. Entonces el yoga aporta herramientas como la respiración consciente, la relajación, el enfoque, la visualización. Además, al hacer una práctica de yoga, terminas haciendo una excelente sesión de estiramiento de todo tu cuerpo. En mi caso, yo he sufrido muy pocas lesiones y se lo atribuyo al yoga y las asanas (posturas).

Uno de los errores que suelen cometer muchos atletas es que se centran exclusivamente en el entrenamiento y en la parte fisiológica. Lamentablemente dejan de lado aspectos como la visualización, los estiramientos, la capacidad de enfoque (por ejemplo en cuidar la nutrición), e inclusive la respiración y el manejo de otros factores externos que pueden perturbar tu balance como atleta; problemas laborales, familiares, etc.

El yoga te ayuda a enfocarte y sobre todo a “entrenar” tu mente. Te aporta fortaleza psicológica para esos momentos difíciles de la competición. Te permite centrarte y tener claros tus objetivos y metas.

Yo considero que el yoga tiene que ser parte del “entrenamiento invisible”. Ese entrenamiento que aporta muchísimo beneficio el día del evento. Es algo así como hablar del trabajo que puede hacer un psicólogo deportivo con un atleta. La diferencia es que el yoga es el complemento ideal para manejar aspectos psicológicos y fisiológicos al mismo tiempo.

“El yoga nos trae al momento presente, el único lugar donde la vida existe.” – Ellen Brenneman

+T: Tradicionalmente el yoga se considera una disciplina estrictamente espiritual. En ese sentido, si tomamos en cuenta aquello de los desapegos y el “aparigraha” (uno de los principios de abstinencia social que persigue la no acumulación de cosas “innecesarias”) muchos podrían pensar que el yoga no es compatible con el deporte competitivo; porque el atleta debe enfocarse en ser mejor que los demás, en prevalecer por encima de otros y disputar siempre la victoria al extremo de llegar a ser un poco vanidoso. En tu opinión, ¿Cómo ves esa relación entre la espiritualidad del yoga y el deporte competitivo?
GR: Ciertamente esa visión es la generalidad que perciben muchas personas. Sin embargo, el yoga y su filosofía van más allá. Fíjate que después de muchos años de estudios sobre el tema, he aprendido que los seres humanos tenemos dos energías fundamentales; la energía femenina (yin) y la masculina (yang). En ese sentido, la vida se trata de una evolución constante en la búsqueda del balance y armonización entre estas dos energías opuestas.

La energía femenina es la energía receptiva, creativa e imaginativa. La energía yang o masculina es la dinámica, activa, agresiva. Como individuos, tenemos sentimientos, tenemos pensamientos, tenemos objetivos y es muy normal que en ese camino de evolución haya momentos donde una energía pueda predominar sobre otra.

Te doy un ejemplo de la vida real; cuando estás en una sala de yoga – en alguna instrucción o certificación – puedes notar como los yoguis “compiten” entre sí para determinar quién hace la mejor postura; incluso se miran en el espejo para comparar sus asanas. Se vuelve una especie de “competición” sana porque todos están activando consciente o inconscientemente su energía masculina (yang).

En mi caso, mi energía masculina se refleja precisamente en lo competitivo de mi personalidad y lo manejo exclusivamente en el deporte y no en otras facetas de mi vida. Pero voy más allá; a pesar que el deporte competitivo es algo que realmente me apasiona y me gusta, pude dejarlo de lado – a raíz del nacimiento de mi hijo – sin ningún tipo de remordimientos. Se puede ver como parte de ese famoso desapego del que hablas. En otras palabras, teniendo claro mis prioridades, puedo aceptar que prefiero dedicar más tiempo a mi hijo y el simple hecho de ser consciente de ello, me hace feliz.

Para mí todos los seres humanos – incluido los yoguis – vivimos en un plano dual; amor-odio, paz-guerra, frío-calor, yin-yang; y en su momento, la competición fue la manera de canalizar mi energía masculina para mantener mi balance y armonía espiritual. Hoy en día disfruto más del entrenamiento y por eso te digo que es perfectamente válido integrar el yoga como complemento de cualquier deporte como el triatlón y otros deportes de resistencia.

“El yoga no es posible para el que come demasiado o para el que no come en absoluto; para el que duerme demasiado o para el que se mantiene despierto.” – Bhagavad Gita

+T: Has hablado de visualizaciones y de consciencia. En ese sentido, ¿Cómo manejas tus visualizaciones y mantras si hablamos en términos de deporte? ¿Cómo usas estos instrumentos para afrontar esos momentos de ansiedad y angustia propios de la competición?
GR: Las visualizaciones son una herramienta muy útil. No solo en el momento de la competición; también para los entrenamientos o en cualquier aspecto más allá de lo deportivo. Te cuento una experiencia personal (…) Después de ser mamá, empecé a sentir miedo con respecto a la natación en aguas abiertas. Paradójicamente, yo he participado en muchos triatlones y travesías con circuitos y condiciones de natación realmente difíciles. Entonces no entendía por qué de este nuevo temor.

Así, lo primero que hice fue meditar sobre las razones por las que surgió este miedo. Fui sincera conmigo misma y me di cuenta que el origen de este sentimiento tiene que ver con la posibilidad de sufrir un percance en el mar que pudiera limitar mi presencia en la vida de mi hijo.

Desde el conocimiento de mi propia condición, pude ver de una manera más clara que no había ninguna razón lógica para aseverar que me fuese a pasar algo en el mar. En primer lugar porque ya tenía mucha experiencia en ese tipo de actividades. Y en segundo lugar porque – más allá de la experiencia – lo que hacía realmente la diferencia era toda la preparación que había logrado; el proceso de entrenamiento y las horas y sesiones de práctica; todo el esfuerzo y tiempo que había invertido en mi acondicionamiento físico y mental.

Es normal sentir miedo y ansiedad ante ciertas situaciones. En el caso específico del triatlón, podemos hablar de miedo al mar en general, o miedo a rodar en la calle por el tránsito vehicular, o simplemente miedo a no cubrir las expectativas de los demás o las propias.

En ese sentido, mi recomendación es precisamente enfrentar esos miedos; una y otra vez. Paulatinamente. Paso a paso. Planteando pequeños objetivos que estén al alcance. En el caso de la natación en aguas abiertas; puede ser dar el primer paso de nadar en una zona donde puedo tocar el fondo o quizás empezar nadando acompañada de un grupo o utilizando un flotador. En todo caso, debemos afrontar nuestros miedos siempre sobre la base del autoconocimiento para tener claro cuáles son las causas de ese temor.

También es importante complementar todo este proceso con las visualizaciones que hemos comentado. La idea es visualizarte nadando en el mar; nadando en un estado de relajación y seguridad; nadando en esas corrientes marinas percibiendo un sentimiento pleno de felicidad y paz. Esto fue lo que yo hice y me ha dado excelentes resultados.

Otro ejemplo interesante es la típica ansiedad en el día de la competición. Desde el punto de vista del yoga, la realidad es que la competencia activa nuestro segundo chakra que es uno de nuestros puntos de energía. El segundo chakra se encuentra situado en la zona sacra (en el abdomen bajo), entre el ombligo y los genitales. Además, también se le conoce como el chakra de la sexualidad y la creatividad y su principal impulso es la búsqueda del placer, la alegría y el disfrute de la vida.

En este sentido, el segundo chakra rige sobre los instintos de supervivencia, buscando la seguridad y la protección y su energía nos ayuda a abrirnos a nuevas experiencias y a encontrar el placer en la vida. Pero lo interesante es que este chakra está en estrecha relación con riñones, vejiga, órganos reproductores e intestinos. Por ende, ante un desbalance de la energía del segundo chakra (ansiedad previa a la competición) es normal que muchas personas tengan la necesidad de ir al baño reiteradamente antes de la salida de un evento.

Cuando nuestro segundo chakra está equilibrado, entre otras cosas, sentimos más entusiasmo por la vida; estamos más propensos a concebir ideas y proyectos; y experimentamos una mayor aceptación personal.

+T: Esto es realmente interesante Gellytza. Entonces en la práctica, ¿Cómo podemos “equilibrar” nuestro segundo chakra el día de la competencia?
GR: Hay varias técnicas de yoga que pueden ayudar en este sentido. Sin embargo, lo más fácil para el día de la competición es volver a nuestras visualizaciones. En mi caso, vuelvo a la visualización de esos entrenamientos clave que hice durante el proceso de preparación. Me hago consciente de la constancia y dedicación que dediqué a todo el proceso para llegar hasta allí. Me hago consciente de todo lo que hice para estar donde estoy. Eso me da una gran seguridad y es una gran ayuda para manejar la ansiedad y toda la adrenalina previa a la competición.

Recuerda que nuestro segundo chakra también tiene que ver con nuestra aceptación personal y sobre ese punto, estar consciente de todo nuestro esfuerzo y dedicación es una manera de aceptar que somos merecedores de una jornada competitiva exitosa y fructífera llena de cosas positivas y hermosas.

Ahora bien, si tú no hiciste un buen entrenamiento, si te saltaste varias sesiones, si solo completaste el 70% de tu plan de entrenamiento; es normal que no te sientas merecedor del éxito y eso puede desembocar en una gran inseguridad.

+T: Para finalizar, ¿Crees que el yoga te ha convertido en una mejor atleta?
GR: Sin duda (…) No solo mejor deportista. También un mejor ser humano, una persona más consciente. Y es que el yoga no solo es asanas o espiritualidad. El yoga se vive como un estilo de vida donde agradeces cada mañana al despertar; son las acciones que haces para con tus semejantes.

La práctica de yoga te ayuda desde el punto de vista físico haciéndote más fuerte, más flexible y menos propenso a lesiones. También te sirve para lograr un mejor equilibrio entre tu mente y tu cuerpo. Te sirve para mejorar ese enfoque y esa fortaleza mental que es tan necesaria en los deportes de resistencia.

En resumen, te puedo decir que el yoga es esa posibilidad latente de conectarte con tu ser en el “aquí y ahora”. Es decir, para los efectos de una competencia, el yoga te permite centrarte en el instante presente y ser consciente de tus propias circunstancias en determinado momento, dejando de lado las expectativas por lo que va a suceder en el futuro o aquello negativo que pudo haber acontecido en el pasado.

Gellytza Rodríguez
Instagram: @gellytza
e-mail: gellytza@gmail.com
YouTube: Gellytza Rodríguez

Esta entrada tiene 6 comentarios

  1. Haydeé Figueredo

    Gracias Gracias Gracias por escribir sobre lo mágico que es incluir el Yoga como una ciencia y herramienta, no sólo de vida , también como apoyo y complemento para un atleta de alto rendimiento. Es importante mencionar que en la Shala o comunidad , no sé compite , cada día el practicante o Yogui intenta ser la mejor versión de sí mismo. Intentamos estar presentes en nuestra propia evolución, nos damos justamente el permiso de centrarnos en el proceso interno de conciencia…

  2. Mari Materán

    Excelente información me encantó, realmente es necesario esa base de conocimientos para llegar a mejorar por nosotros mismos que somos el contrincante más difícil durante una carrera.
    Impecable Coach
    Saludos

  3. Alexandra Escala

    Excelente artículo. Creo que lo leí en el momento preciso. Gracias.

    1. Rauf Ghazzaoui

      Gracias Alexandra. Esperamos que sea de utilidad en tu desarrollo deportivo. Un abrazo.

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